Los bebés nacen con unos 270 huesos. Los adultos tienen 206.
Muchos huesos del recién nacido son piezas separadas de cartílago y hueso que se van fusionando con el crecimiento. Solo el cráneo empieza como varias placas con espacios blandos entre ellas.
¿Por qué es cierto?
Las piezas separadas permiten que el cráneo se deforme durante el parto y que los huesos crezcan por los extremos. Las últimas fusiones ocurren pasados los veinte años, por eso la edad puede estimarse a partir de un esqueleto.
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