Los ajolotes regeneran extremidades perdidas, e incluso partes del corazón y del cerebro.
Si un ajolote pierde una pata, le crece otra completa, con huesos, músculos y nervios, y sin cicatriz. Lo mismo ocurre con la cola, la médula espinal y partes del corazón y del cerebro.
¿Por qué es cierto?
Las células de la herida vuelven a un estado similar al de las células madre y reconstruyen la estructura perdida siguiendo un plan que la mayoría de los animales apaga tras el desarrollo embrionario. Por eso se estudian tanto en medicina.
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Los animales son la fuente más fácil de datos que parecen inventados. Tres corazones, sangre azul, excrementos cúbicos o un golpe tan rápido que hierve el agua un instante: para el animal que lo hace, todo eso es biología corriente. Esta colección se apoya en comportamientos y anatomías bien documentados, no en leyendas, y cada dato incluye una explicación breve de por qué funciona y una fuente para seguir leyendo.