La piel de gallina es un reflejo heredado de cuando nuestros antepasados tenían pelaje.
Pequeños músculos en la base de cada pelo lo ponen de punta cuando tienes frío o miedo. En un animal peludo eso atrapa una capa de aire caliente o lo hace parecer más grande; en la piel humana solo produce bultitos.
¿Por qué es cierto?
El reflejo lo controla el mismo sistema de lucha o huida que acelera el corazón, y por eso una canción o un susto pueden provocarlo igual que el frío.
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