Neptuno se descubrió con lápiz y papel antes de que nadie lo viera por un telescopio.
Urano no se movía exactamente como predecían las leyes de Newton. El astrónomo francés Urbain Le Verrier calculó dónde tendría que estar un planeta desconocido para explicar la diferencia, y en 1846 un observatorio de Berlín encontró Neptuno a menos de un grado de su predicción.
¿Por qué es cierto?
Fue el primer planeta hallado por predicción y no por casualidad, y uno de los grandes triunfos de la física newtoniana. Un astrónomo británico, John Couch Adams, había hecho cálculos parecidos, lo que provocó una larga disputa por el mérito.
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