El Slinky lo inventó por accidente un ingeniero naval que intentaba estabilizar instrumentos de barco.
En 1943, Richard James tiró sin querer un muelle de una estantería y lo vio bajar caminando hasta una pila de libros. Su esposa Betty lo bautizó Slinky, y los primeros 400 se agotaron en 90 minutos en unos grandes almacenes de Filadelfia.
¿Por qué es cierto?
Un Slinky baja las escaleras porque las espiras transmiten la energía a lo largo del muelle más rápido de lo que cae el muelle entero. Se han vendido más de 300 millones y el diseño original apenas ha cambiado.
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