El esmalte dental es la sustancia más dura del cuerpo humano, pero no puede regenerarse.
El esmalte es un 96 % mineral, más duro que el hueso y capaz de soportar décadas de masticación. A diferencia del hueso, no tiene células vivas, así que una vez desgastado o dañado el cuerpo no puede reconstruirlo.
¿Por qué es cierto?
Las células que fabrican el esmalte desaparecen cuando el diente ya está formado. El flúor y la saliva pueden reparar daños muy incipientes devolviendo minerales, pero un agujero de verdad necesita un empaste.
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