Tendemos a que nos gusten las cosas simplemente porque ya las hemos visto antes.
El psicólogo Robert Zajonc mostró a varias personas palabras inventadas, formas y caras, y descubrió que cuanto más veces aparecía algo, más les gustaba. Es el efecto de mera exposición, y funciona incluso cuando la persona no recuerda conscientemente haberlo visto.
¿Por qué es cierto?
Lo familiar le indica al cerebro que algo es seguro, así que la exposición repetida resulta cómoda. Explica por qué una canción acaba gustando, por qué la publicidad se repite y por qué la mayoría prefiere su imagen en el espejo a una foto de sí misma.
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La psicología describe los atajos que tu mente toma sin pedir permiso. Juzgamos mal el azar, recordamos mejor las tareas interrumpidas que las terminadas y cambiamos de respuesta cuando el grupo opina distinto. Aquí solo aparecen hallazgos que han resistido las réplicas, sin la versión de divulgación que los exagera, y con una explicación de qué predice el efecto en la vida diaria.