En la década de 1830 el kétchup se vendía como medicina.
Un médico de Ohio, John Cook Bennett, afirmaba que el kétchup de tomate curaba la indigestión, la diarrea y la ictericia. Sus recetas se convirtieron en píldoras de tomate que se vendieron por todo Estados Unidos.
¿Por qué es cierto?
El tomate acababa de aceptarse como alimento en América y los tónicos y remedios milagrosos eran un gran negocio. Las promesas médicas desaparecieron, pero el kétchup como salsa se quedó.
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